GUÍA · DISEÑO WEB

Página web para tu negocio: qué necesita cada rubro y qué es de adorno

Una página web hace uno de tres trabajos: vender online, agendar un turno o una reserva, o levantar una consulta. De los 73 sitios que Point Web publica en su inventario de proyectos (julio de 2026), solo 14 son de comercio y tiendas: los otros 59 no cobran nada en la web, capturan consultas. Elegir mal el trabajo es el error que hace que un negocio pague una tienda online que nunca usa, o que una inmobiliaria termine mandando propiedades por captura de pantalla.

Esta guía recorre 8 rubros —gastronomía, inmobiliaria, estudios profesionales, salud, comercio, servicios y oficios, educación y turismo— y en cada uno dice tres cosas: qué trabajo hace la web, qué funcionalidad no puede faltar y qué te van a ofrecer que probablemente no vayas a usar.

Una aclaración antes de arrancar: ningún rubro necesita una web de 40 páginas. Lo que separa una web que trabaja de una que decora casi nunca es la cantidad de secciones, sino si la funcionalidad central está resuelta o está simulada.

ACTUALIZADO EN AGOSTO DE 2026

¿Qué tiene que hacer tu página web según el rubro de tu negocio?

Tu página web hace uno de tres trabajos: vender online (el cliente paga en el sitio), agendar (reserva un turno, una mesa o una fecha) o levantar una consulta (deja un mensaje y alguien responde). Definir cuál de los tres es la decisión que ordena todo lo demás, incluido el precio. Los rubros tampoco son compartimentos estancos: un restaurante que además vende su salsa envasada hace dos trabajos a la vez.

El rubro no determina el diseño: determina la funcionalidad. Dos sitios pueden verse casi igual y costar muy distinto porque uno tiene un buscador de propiedades con filtros y el otro un formulario de contacto. Cuando compares presupuestos, compará funcionalidad contra funcionalidad, no cantidad de páginas. En la guía de precios de una página web en Argentina está el método para leer un presupuesto por dentro.

La tabla resume los 8 rubros. La columna «lo que suele sobrar» no es una opinión estética: son funcionalidades que se cotizan seguido y quedan sin usar porque exigen un mantenimiento que el negocio no puede sostener.

RubroEl trabajo que hace la webLa funcionalidad que no puede faltarLo que suele sobrar
GastronomíaQue el cliente vea la carta y pidaCarta editable por vos + pedido o reserva + horariosGalería de 40 fotos del salón
InmobiliariaFiltrar propiedades y pedir la visitaFicha de propiedad con URL propia + buscador por zona, precio y ambientesTasador automático
Estudios profesionalesDar confianza antes de la primera llamadaTrayectoria con número + equipo con nombre + trabajo hechoBlog que se abandona a los 2 meses
SaludContener y dar el turnoContacto directo visible + modalidades de atención + habilitaciónFormulario que pide el diagnóstico
Comercio y retailVender, o mostrar el catálogo con precioPrecio y stock actualizados + medios de pago + costo de envíoTienda online sin stock cargado ni logística
Servicios y oficiosLevantar el pedido de presupuestoFormulario corto que califica + zona de cobertura + trabajos con fotoCarrito de compra
EducaciónInscribirPrograma + fechas + precio + inscripción que se completa onlineCampus propio desde el día 1
Turismo y entretenimientoReservar con fecha y horaCalendario con cupo real + cobro online + idioma y moneda del que compraApp móvil

¿Qué necesita la página web de un restaurante o un negocio gastronómico?

La web de un restaurante necesita tres cosas: una carta que puedas actualizar vos mismo el día que cambia un precio, los horarios visibles sin scrollear y una forma de pedir o reservar sin llamar por teléfono. Todo lo demás —las fotos del salón, la historia del chef, el video del horno— es contexto que ayuda, pero que no resuelve nada si la carta está vieja.

El error más caro y más frecuente en gastronomía es la carta en PDF. Un PDF obliga a pellizcar y arrastrar en el celular, y el celular es el dispositivo real: según el módulo MAUTIC de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC (cuarto trimestre de 2024, publicado en mayo de 2025), 90,5% de las personas de 4 años y más usa teléfono celular y solo 37,1% usa computadora.

Hay además una razón técnica para que la carta sea una página y no un archivo. La documentación de Google Search Central sobre datos estructurados de negocios locales (2026) define propiedades específicas para gastronomía: `menu` (la URL de la carta), `servesCuisine` (el tipo de cocina) y `openingHoursSpecification` (los horarios, con soporte para horarios estacionales). Si la carta vive dentro de un PDF, esas propiedades no tienen a dónde apuntar. Con varias sucursales, la propiedad `department` permite declarar cada local con su horario y teléfono.

Sobre pedidos: no todo restaurante necesita un carrito. Un negocio que despacha 15 pedidos por día resuelve mejor con un botón de WhatsApp con el pedido pre-armado. El carrito empieza a rendir cuando el volumen justifica dejar de tipear cada pedido a mano.

  • Carta editable por el dueño. El precio cambia y nadie va a llamar a la agencia para eso. Si la carta no la podés editar vos en 5 minutos, va a quedar desactualizada.
  • Horarios reales, incluidos los feriados. Es la consulta número uno y la que más llamadas evita.
  • Dirección con mapa y un botón «cómo llegar». En el celular tiene que abrir la app de mapas de un toque.
  • Pedido o reserva. WhatsApp con mensaje pre-armado si el volumen es bajo; carrito propio si el volumen justifica la operación.
  • Fotos de los platos, no del local. El plato se pide; el salón no.

¿Qué necesita la página web de una inmobiliaria?

La web de una inmobiliaria necesita una ficha por propiedad con URL propia y un buscador con filtros de operación, zona, ambientes y precio. Sin esas dos cosas la web es un folleto, y las propiedades terminan circulando por WhatsApp como capturas de pantalla: lo único que no se puede indexar, ni compartir bien, ni medir.

Que cada propiedad tenga su propia dirección web —por ejemplo `tuinmobiliaria.com.ar/propiedades/depto-2-amb-villa-crespo`— resuelve tres problemas: el corredor manda un link y no un PDF de 8 MB, Google puede indexar esa ficha para las búsquedas por zona, y cuando la propiedad se vende la ficha se marca como vendida en lugar de desaparecer.

Hay un elemento que en Argentina no es opcional y casi ninguna web inmobiliaria muestra bien: la matrícula. La Ley 2340 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2007) creó el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios (CUCICBA) y establece que quien no está matriculado no puede ejercer actos de corretaje e intermediación en la Ciudad. La misma normativa exige que la publicidad del corredor sea precisa y sin ambigüedades, y que al ofrecer financiación se detalle la oferta completa, incluidas las tasas. Poner el número de matrícula en el pie del sitio es la señal de confianza más barata que existe.

Lo que casi nunca rinde en una inmobiliaria es el tasador automático: una tasación seria depende de variables que el visitante no carga bien, y el resultado erróneo genera una expectativa que después hay que desarmar en la reunión.

Campo de la ficha de propiedadPor qué estáQué pasa si falta
Operación (venta / alquiler / alquiler temporario)Es el primer filtro que aplica todo el mundoEl visitante recorre propiedades que no le sirven y se va
Zona o barrioEs la búsqueda real: «departamento en Caballito», no «departamento»La ficha no aparece en las búsquedas por zona
Ambientes, m² y expensasDefine si la propiedad entra o no en el presupuesto del interesadoLlegan consultas de gente que después descarta por expensas
Precio con moneda y fecha de actualizaciónEn Argentina un precio sin fecha envejece en semanasEl corredor arranca cada llamada corrigiendo el precio
Estado (disponible / reservada / vendida)Evita consultas por propiedades que ya no estánSe pierde tiempo en consultas que no pueden cerrar
Matrícula del corredor y datos del colegioLey 2340 CABA: sin matrícula no se puede intermediarEl interesado no puede verificar con quién está hablando

¿Qué necesita la página web de un estudio de abogados, contadores o arquitectos?

La web de un estudio profesional tiene un solo trabajo: dar confianza antes de la primera llamada. Y la confianza no se declara, se muestra con tres materiales concretos: trayectoria con un número, el equipo con nombre y cara, y trabajo hecho con nombre propio. Un estudio que dice «amplia trayectoria» y no dice desde qué año está trabajando dejó pasar la oportunidad más barata de todas.

El caso más claro que tenemos publicado es CUBE, el estudio de arquitectura y construcción: la web muestra 2.370 m² construidos y más de 60 proyectos desde 2015, con obras identificadas por nombre —Renzi Coiffeurs, Gorilla Fitness, Bridgestone Asís—. El que llega a esa web ve obra hecha antes de la primera reunión, y la reunión arranca en otro punto. En Marcos Oliva, consultor hotelero, el mismo principio se aplica a una marca personal: más de 25 años de hotelería internacional convertidos en tres servicios con alcance y duración definidos, más un ebook que se compra en el sitio.

El componente que más rinde y menos se usa en estudios profesionales es la página de preguntas frecuentes. No por SEO: porque un estudio pierde horas respondiendo por teléfono las mismas cinco preguntas —honorarios, plazos, zona de trabajo, primera consulta, qué documentación traer—. Escribirlas una vez ahorra tiempo real y filtra consultas que no iban a cerrar.

Lo que casi siempre sobra es el blog: exige entre 2 y 4 notas por mes durante años para rendir, y si nadie del estudio las va a escribir, la sección termina mostrando «última entrada: marzo de 2024». Es preferible una web de 4 páginas impecables que 12 con una abandonada a la vista.

  • Un número de trayectoria. «Desde 2015» o «más de 60 proyectos» vale más que tres párrafos de adjetivos.
  • El equipo con nombre, foto y especialidad. El cliente contrata personas, no razones sociales.
  • Trabajo hecho con nombre propio. Obras, causas por tipo, empresas asesoradas: lo que el secreto profesional permita mostrar.
  • Matrícula, colegio y CUIT visibles. Verificable en 30 segundos.
  • Preguntas frecuentes con honorarios explicados. No hace falta publicar la tarifa: alcanza con explicar cómo se cobra.
  • Un solo camino de contacto, bien visible. Dos formularios distintos en la misma página dividen las consultas y no suman ninguna.

¿Qué necesita la página web de un centro de salud o un consultorio?

La web de un centro de salud necesita contención y una vía de contacto directa visible en toda la página. Quien busca atención en salud casi nunca está explorando: está resolviendo algo urgente, muchas veces por un familiar. Cada click que agregás entre esa persona y el teléfono es una posibilidad de que llame a otro lado.

Hay una regla legal que conviene conocer antes de diseñar el formulario. La Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales define como dato sensible la información referida a la salud (artículo 2) y establece que ninguna persona puede ser obligada a proporcionar datos sensibles (artículo 7). En la práctica: el formulario de un centro de salud no debe tener el motivo de consulta, el diagnóstico ni la obra social como campos obligatorios. Nombre, teléfono y un campo libre opcional alcanzan; el resto se conversa por el canal que la institución tenga habilitado para eso.

Los tres casos de salud que tenemos publicados muestran qué información busca una familia antes de confiar un tratamiento. Témpora presenta más de 40 años de trayectoria y una landing de admisión aparte, para que quien llega desde un anuncio no tenga que recorrer todo el sitio. Centro Identidad muestra 25 años de especialización, la habilitación del Ministerio de Salud, 4 sedes reales —Palermo, Del Viso, Martínez y Pilar— y siete modalidades de tratamiento, con atención las 24 horas. Programa Vidia explica 3 modalidades —residencial, hospital de día y ambulatorio— y dedica espacio propio al acompañamiento familiar.

El patrón se repite en los tres: respaldo verificable, modalidades explicadas sin tecnicismos, contacto disponible y un tono que no usa el miedo como argumento.

  • Teléfono y WhatsApp fijos en pantalla. En salud, la fricción se paga en consultas perdidas.
  • Habilitación, matrícula y años de trayectoria. Es lo primero que verifica una familia.
  • Las modalidades de atención explicadas. Ambulatorio, internación, online: cada una con qué incluye y para quién es.
  • Sedes con dirección real y foto. Una dirección sin foto genera dudas que nadie va a preguntar.
  • Formulario mínimo, sin datos sensibles obligatorios. Ley 25.326, artículos 2 y 7.
  • Obras sociales y prepagas aceptadas. Evita la consulta más repetida del mostrador.

¿Tu comercio necesita una tienda online o le alcanza con un catálogo?

Si no tenés stock cargado, precios actualizados y alguien que despache, no necesitás una tienda online: necesitás un catálogo con precio y un botón de WhatsApp. Una tienda con checkout que muestra productos sin stock real produce el peor resultado posible: el cliente paga y después recibe un mensaje avisándole que ese producto no está.

El catálogo online no es un premio consuelo, es un canal medido. Según el Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025 de la CACE (Cámara Argentina de Comercio Electrónico), el 85% de los compradores busca información online antes de comprar en una tienda física, y el 59% lo hace usando buscadores. Aunque vendas exclusivamente en el mostrador, tu catálogo online decide una parte de las ventas presenciales.

Cuando sí corresponde vender online, el mismo estudio de CACE marca dos números que definen el checkout: las tarjetas de crédito son el 67% de los pagos y 8 de cada 10 consumidores consideran clave poder pagar en cuotas. Un checkout sin cuotas discute con la forma de comprar de la mayoría del mercado. En 2025 el comercio electrónico argentino facturó $34.033.238 millones, un 55% más que en 2024, con 25,1 millones de compradores.

Y hay una obligación legal que no es negociable: la Resolución 424/2020 de la Secretaría de Comercio Interior exige que todo proveedor que venda por web o aplicación tenga publicado un link llamado «BOTÓN DE ARREPENTIMIENTO», de acceso fácil y directo desde la página de inicio y en lugar destacado por visibilidad y tamaño, e informar el código de identificación del arrepentimiento dentro de las 24 horas. Si tu tienda no lo tiene, no está en falta de diseño: está en falta normativa.

Dos casos propios marcan la diferencia entre tiendas que parecen iguales. Mundo Steam vende videojuegos digitales con entrega inmediata y pago por transferencia, y acumula más de 1.000 reseñas verificadas de compradores: cero logística. Mimi Fly vende productos para mascotas con 20 productos con ficha completa y despacha bultos físicos. Misma plataforma, operación distinta y presupuesto distinto: el detalle está en la guía de qué necesitás para vender online en Argentina y en la página de tiendas online.

Catálogo con precio + WhatsAppTienda online con checkout
Cuándo convieneStock variable, pocos productos, venta consultiva o con envío a coordinarStock estable y cargado, volumen que justifica automatizar el cobro
Qué exige del negocioMantener precios al díaMantener precios y stock al día + despachar + atender posventa
Medios de pagoSe acuerdan por WhatsAppPasarela integrada; tarjeta de crédito es el 67% de los pagos (CACE, 2025)
Obligaciones legalesLas de publicidad y preciosAdemás, botón de arrepentimiento en la home (Res. 424/2020)
Riesgo típicoQue el cliente escriba fuera de horario y nadie respondaVender algo que no hay en stock

¿Qué necesita la página web de un negocio de servicios o de un oficio?

La web de un negocio de servicios —plomería, cerrajería, mantenimiento, logística, consultoría técnica— necesita un formulario corto que califique el pedido, la zona de cobertura escrita y trabajos hechos con foto. Su trabajo no es vender: es que llegue una consulta con información suficiente para cotizar sin tres idas y vueltas.

El formulario es donde se pierde la mayoría de las consultas. Un formulario de 12 campos parece prolijo y espanta: el que necesita un cerrajero a las 21 hs no completa 12 campos. Entre 3 y 5 campos es el rango que funciona, elegidos para calificar y no para archivar. «¿En qué zona?» y «¿Es urgente?» valen más que «Razón social» y «CUIT», que se piden después.

La zona de cobertura escrita con nombres de localidad evita la consulta imposible —el que está a 300 km y no lo sabía— y le da a Google texto real sobre dónde trabajás. Escribir «CABA y GBA Norte: Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre» es más útil que «trabajamos en todo el país» cuando no es cierto.

El tercer elemento es la prueba. En servicios, la prueba más eficiente son las reseñas de Google, porque son públicas y el negocio no las puede editar: en la guía de reseñas en Google para tu negocio está el método para pedirlas sin incomodar. Después vienen las fotos de trabajos terminados: un antes y después con fecha vale más que la palabra «profesionalismo».

Lo que sobra en casi todos los negocios de servicios es el carrito de compra. Un servicio se cotiza, no se agrega a un carrito.

  • Formulario de 3 a 5 campos. Nombre, teléfono, zona, qué necesita. El resto se pregunta después.
  • Zona de cobertura con nombres de localidad. Filtra consultas imposibles y alimenta la búsqueda local.
  • Trabajos terminados con foto y una línea de contexto. Con fecha, si se puede.
  • Reseñas de Google a la vista. Públicas y no editables por vos: por eso pesan.
  • Horario de atención y tiempo de respuesta declarado. «Respondemos en el día» es un compromiso verificable; «atención personalizada» no dice nada.
  • WhatsApp con mensaje pre-armado. Que el visitante no tenga que explicar de dónde salió.

¿Qué necesita la página web de un colegio, un instituto o alguien que vende cursos?

La web de una institución educativa necesita cuatro datos por cada propuesta: programa, fechas, precio y una inscripción que se complete online. Esos cuatro datos son exactamente los que la familia o el alumno busca, y son los que la mayoría de los sitios educativos esconde detrás de un «solicitá información».

Esconder el precio y las fechas tiene un costo medible: el equipo administrativo termina contestando cien veces «¿cuándo empieza?» y «¿cuánto sale?» por teléfono. Publicar ambos datos no espanta al que puede pagar; filtra al que no, que es justamente el trabajo que la web tiene que hacer.

Hay un beneficio técnico concreto en tener cada curso como una página propia. La documentación de Google Search Central sobre datos estructurados de cursos (2026) requiere tres propiedades: `name` (el título), `description` (la descripción, con un límite de visualización de 60 caracteres) y `provider` (la organización que dicta el curso). Y para acceder a la función de listado de cursos hay que marcar al menos tres cursos, en páginas separadas o en una sola página que los agrupe. Es decir: la estructura que Google premia es exactamente la que le sirve al alumno.

Lo que casi nunca conviene en el arranque es el campus propio. Un LMS con usuarios, calificaciones y contenidos protegidos es un desarrollo aparte, con mantenimiento aparte, y muchas instituciones lo cotizan antes de tener el primer alumno inscripto. Es más sensato lanzar con inscripción online y dictar por la plataforma que ya usás, y recién construir el campus cuando el volumen de alumnos lo justifique. Si ese momento llega, es un proyecto de desarrollo a medida, no un plugin.

  • Una página por curso o por carrera. Con su propia URL, para poder mandarla y para que Google la indexe.
  • Fechas de inicio y modalidad. Presencial, online o mixta, y en qué horario.
  • Precio o forma de pago. Aunque sea un rango o «matrícula + N cuotas».
  • Requisitos de ingreso. Evita inscripciones que después hay que dar de baja.
  • Inscripción que se completa en el sitio. Aunque el pago se coordine después.
  • Cuerpo docente con nombre. En educación, el docente es buena parte de la decisión.

¿Qué necesita la página web de un negocio de turismo, un parque o un alojamiento?

La web de un negocio de turismo o entretenimiento necesita un calendario con cupo real, cobro online y —si vendés al exterior— el idioma y la moneda del que compra. Sin cupo real, la web genera sobreventa; sin cobro online, genera reservas que no se presentan.

Mitu Park, un parque de entretenimiento familiar en Jujuy, es el ejemplo de venta de turno: el sitio vende tickets con día y hora exactos y el ingreso se hace con QR desde el celular. Además ordena las 3 atracciones por edad —Mitu Baby de 0 a 6, Jump Zone desde 1,10 m y Mitu+ desde 8 años— para que cada familia compre el ticket que corresponde, y el parque abre los 7 días. La web no es un folleto del parque: es la boletería.

Buenos Aires Urban Walks es el ejemplo de venta al exterior: el sitio está íntegramente en inglés, cobra en dólares —USD 16 la reserva del tour de Recoleta— y agenda con día y hora, con 5 salidas por semana y un cupo máximo de 39 viajeros, respaldado por 263 reseñas de viajeros con calificación EXCELLENT. El turista reserva antes de subirse al avión, que es cuando decide.

La lección de los dos casos es la misma: en turismo, el cupo es el producto. Las fotos ayudan a decidir; el calendario es lo que cierra. Lo que casi nunca hace falta al arrancar es una app móvil: una web rápida en el celular hace el mismo trabajo sin obligar al viajero a instalar nada. Si la web tarda en cargar, el problema no se arregla con una app, se arregla con las mejoras que explica la guía de por qué tu sitio carga lento.

  • Calendario con disponibilidad real. Si el cupo no se descuenta solo, en temporada alta se sobrevende.
  • Cobro online con comprobante. QR, código o voucher: algo que sirva en la puerta.
  • Precio con moneda explícita. ARS o USD, y desde qué fecha rige.
  • Idioma del comprador. Si vendés a extranjeros, el sitio va en su idioma, no traducido a medias.
  • Punto de encuentro, horario y qué incluye. Las tres preguntas que llegan por WhatsApp.
  • Política de cancelación escrita. Evita la discusión más incómoda del rubro.

¿Qué funcionalidades te van a ofrecer que casi ningún rubro necesita?

Hay seis funcionalidades que aparecen en presupuestos de todos los rubros, se pagan y después quedan sin usar. No son estafas: exigen un mantenimiento continuo que el negocio no puede sostener, y nadie lo advierte al momento de cotizar.

La regla para decidir sirve para cualquier rubro: si una funcionalidad necesita que alguien la alimente todas las semanas, preguntate quién es esa persona antes de aprobarla. Si la respuesta es «ya vamos a ver», esa funcionalidad va a estar muerta en tres meses y va a comunicar abandono, que es peor que no tenerla.

Del otro lado hay cuatro cosas que ningún rubro puede saltear y que casi nunca aparecen destacadas en un presupuesto: velocidad en el celular, contacto a un toque, la ficha de Google Business Profile completa, y que el dominio y los accesos queden a tu nombre. Con esas cuatro resueltas, una web simple funciona; sin esas cuatro, la web más completa del mundo no levanta una consulta.

Si tu sitio ya tiene funcionalidad de sobra y lo que falta es lo básico, el camino no es empezar de cero: es un rediseño web que conserve lo que sirve. Si estás por encargar el primero, la página de diseño web explica cómo definimos el alcance según el trabajo que la web tiene que hacer.

  • Sobra: el slider de 5 diapositivas. Nadie espera a la diapositiva 3. Un mensaje fijo y claro rinde más.
  • Sobra: el chatbot con IA sin datos del negocio. Sin precios, stock ni horarios reales cargados, contesta genérico y frustra.
  • Sobra: la app móvil al inicio. Duplica el mantenimiento y obliga al cliente a instalar algo.
  • Sobra: el blog que nadie va a escribir. «Última entrada: marzo de 2024» comunica abandono.
  • Sobra: el área de clientes con login. Solo tiene sentido cuando hay algo distinto para cada cliente adentro.
  • Sobra: el multi-idioma sin mercado. Si no vendés al exterior, la versión en inglés queda a medio traducir.
  • No falla nunca: que cargue rápido en el celular. 90,5% de las personas usa celular y solo 37,1% computadora (INDEC, cuarto trimestre de 2024).
  • No falla nunca: contacto a un toque. WhatsApp o teléfono visibles sin scrollear, en todas las páginas.
  • No falla nunca: la ficha de Google Business Profile completa. Horarios, dirección, fotos y reseñas.
  • No falla nunca: el dominio y los accesos a tu nombre. Es lo único que no se puede rehacer si el proveedor desaparece.
PREGUNTAS FRECUENTES

Preguntas frecuentes

¿Todos los negocios necesitan una tienda online?

No. De los 73 sitios que Point Web publica en su inventario de proyectos (julio de 2026), solo 14 son de comercio y tiendas: los otros 59 no cobran nada en la web. Una tienda online se justifica cuando hay stock cargado, precios actualizados y alguien que despache. Sin esas tres condiciones, un catálogo con precio y un botón de WhatsApp genera más ventas y cuesta bastante menos de mantener.

¿Sirve una plantilla genérica para cualquier rubro?

Sirve para la parte visual, no para la funcionalidad. Una plantilla resuelve tipografías, colores y grillas, que son comunes a todos los rubros. Lo que cambia por rubro es el motor: un buscador de propiedades con filtros, un calendario con cupo real o un checkout con cuotas no vienen resueltos en ninguna plantilla. Si el rubro necesita uno de esos motores, la plantilla es el punto de partida y no el proyecto entero.

¿Qué es lo primero que tengo que definir antes de pedir un presupuesto?

Cuál de los tres trabajos hace tu web: vender online, agendar un turno o una reserva, o levantar una consulta. Esa definición cambia el presupuesto más que la cantidad de páginas, el diseño o la plataforma. Escribila en una línea antes de hablar con cualquier proveedor. Si un presupuesto no deja claro cuál de los tres trabajos está cotizando, pedí que lo aclare por escrito antes de comparar precios.

¿Puedo poner la carta de mi restaurante en PDF?

Podés, pero funciona mal. Un PDF obliga a pellizcar y arrastrar en el teléfono, y según el INDEC (cuarto trimestre de 2024) el 90,5% de las personas usa celular y solo el 37,1% usa computadora. Además, la documentación de Google Search Central define la propiedad `menu` para apuntar a la carta de un local gastronómico: si la carta vive dentro de un PDF, esa propiedad no tiene a dónde apuntar. Conviene que la carta sea una página.

¿Una inmobiliaria necesita web propia si ya publica en los portales?

Sí, por tres razones concretas. La ficha propia tiene una URL que el corredor manda por WhatsApp sin logo de la competencia al lado. La web propia puede aparecer en búsquedas por barrio que los portales no cubren igual. Y la matrícula, que la Ley 2340 de CABA exige para intermediar, se muestra en tu sitio y no en el perfil de un portal. El portal trae volumen; la web propia construye la marca.

¿Puedo pedir el motivo de consulta en el formulario de una clínica?

Podés ofrecerlo, pero no como campo obligatorio. La Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales define la información sobre la salud como dato sensible en su artículo 2, y su artículo 7 establece que ninguna persona puede ser obligada a proporcionar datos sensibles. Lo práctico y lo correcto coinciden: nombre, teléfono y un campo libre opcional. El motivo de consulta se conversa por el canal que la institución tenga habilitado.

¿Cuántas páginas necesita la web de un estudio profesional?

Entre 4 y 6 alcanzan en la mayoría de los casos: inicio, quiénes somos con el equipo, servicios o áreas de práctica, trabajos o casos, preguntas frecuentes y contacto. Sumar páginas no suma confianza. Lo que suma es que cada una tenga un dato verificable: año de inicio, cantidad de proyectos, nombres del equipo, matrícula. Un estudio con 4 páginas impecables transmite más que uno con 12 y un blog abandonado.

¿Qué necesita mi web si le vendo a turistas del exterior?

Tres cosas: el sitio en el idioma del comprador, el precio en su moneda y la reserva con cobro online. Buenos Aires Urban Walks lo resuelve así: sitio íntegramente en inglés, tour de Recoleta a USD 16, reserva con día y hora, cupo máximo de 39 viajeros y 263 reseñas de viajeros con calificación EXCELLENT. El turista decide y paga antes de viajar, así que el sitio tiene que cerrar la venta a distancia.

¿Cómo sé si me están cotizando funcionalidad que no voy a usar?

Aplicá una sola pregunta a cada ítem del presupuesto: ¿quién la alimenta y cada cuánto? Un blog, un chatbot, un tasador automático y un campus propio necesitan trabajo semanal de alguien de tu equipo. Si no podés nombrar a esa persona, esa funcionalidad va a estar muerta en tres meses y va a comunicar abandono. Pedí que te separen en el presupuesto lo que se construye una vez de lo que hay que mantener.

¿Conviene empezar chico y agregar funcionalidad después?

En la mayoría de los rubros, sí, con una condición: que la base esté bien construida para poder crecer. Lanzar con catálogo y WhatsApp y sumar checkout cuando el volumen lo justifique es sensato. Rehacer el sitio entero seis meses después porque la base no aguantaba, no. Preguntá antes de firmar si la funcionalidad que hoy no contratás se puede sumar sobre lo mismo o exige empezar de cero.

Resumiendo: definí primero cuál de los tres trabajos hace tu web —vender online, agendar o levantar una consulta— y recién después discutí diseño, páginas y plataforma. En gastronomía manda la carta editable; en inmobiliaria, la ficha con URL propia y la matrícula; en estudios profesionales, la trayectoria con número; en salud, el contacto directo y un formulario sin datos sensibles obligatorios; en comercio, el stock real antes que el carrito; en servicios, un formulario de 3 a 5 campos; en educación, fechas y precio publicados; en turismo, el cupo real y el cobro online.

Y sobre cualquier rubro, cuatro cosas que no fallan nunca: que cargue rápido en el celular, contacto a un toque, la ficha de Google Business Profile completa y el dominio a tu nombre.

Si querés que miremos tu caso concreto, contanos qué hace tu negocio y en qué rubro estás: te decimos qué funcionalidad necesitás de verdad y cuál te podés saltear, con casos parecidos al tuyo a la vista. Podés ver los proyectos entregados por rubro o escribirnos por WhatsApp desde la página de contacto. Presupuesto sin cargo y respuesta en el día.

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