Cuándo conviene rediseñar tu página web (y cuándo el problema es otro)
Conviene rediseñar tu página web cuando fallan al menos dos de seis señales medibles, y la primera es objetiva: si el sitio no pasa las Core Web Vitals —LCP mayor a 2,5 segundos, INP mayor a 200 milisegundos o CLS mayor a 0,1 en el percentil 75 de las visitas reales, según los umbrales oficiales de Google en web.dev (agosto de 2026)—, el rediseño ya tiene una justificación técnica y no estética. Las otras cinco señales son igual de verificables: que el sitio no funcione bien en el celular, que corra sobre tecnología fuera de soporte, que no tenga HTTPS o haya estado infectado, que reciba visitas y no genere consultas, y que lo que dice el sitio ya no sea lo que vendés. El dato incómodo es el del otro lado: el 52% de los sitios móviles del mundo reprueba las Core Web Vitals (Web Almanac 2025 de HTTP Archive, con datos de julio de 2025), así que reprobar no te hace único ni justifica solo por eso tirar todo abajo. Y hay cuatro casos concretos en los que rediseñar es tirar la plata: están en la sección 6. Si al final rediseñás, lo que decide si perdés o no el posicionamiento ganado no es el diseño: es el mapeo de URLs viejas a nuevas con redirecciones 301, que según la documentación oficial de Google Search Central no pierden PageRank y hay que mantener al menos un año.
